27.3.17

ALFOMBRA DE YUTE PARA DECORAR EL SALÓN





¿Me estaré volviendo loca?


Yo que siempre decía: "¿alfombras? muy bonitas pero, ¿más para limpiar?, ¡nooo gracias!", y mírenme ahora, ¡HE CAÍDO EN LA TENTACIÓN! y ¡de qué manera!.

Empecé por darme cuenta que, a mi salón, le faltaba calidez, todo con líneas bastante rectas y modernas como el mueble y el sillón, una alfombra podría ser la clave para conseguir que fuera más acogedor......

SEGUNDO PASO: ¿Qué tipo de alfombra? ¿Qué estilo? ¿Qué colores?

Busqué por todos los rincones de internet (¡se podrán imaginar cuántas alfombras vi y cuántas ventanas llegué a tener abiertas en mi pc!). 
Llegué a la conclusión que, las que más me gustaban, eran las tipo KILLIM de Marruecos en tonos rosas, son maravillosas y además, descubrí una página que me parece que tienen las alfombras más bonitas del mundo aunque no sean aptas para la mayoría de los bolsillos, cococarpets.com (si no has visto estas alfombras no has visto ninguna)...........

TERCER PASO: Había que ser REALISTA, con lo marcado del color de mi sillón, que es el auténtico protagonista, los cojines de colores que son imprescindibles para mi y los diferentes ambientes y usos para un espacio NO tan amplio, sabía que lo mejor sería escoger una alfombra que aportara mucha calidez pero sin más mezclas de colores, asi que decidí centrarme en la búsqueda de una alfombra de FIBRAS NATURALES).........

CUARTO PASO: Aquí entra en acción la alfombra de Yute que encontré en Leroy Merlín y otro dilema por resolver: ¿Qué tamaño escoger? Para resolver el problema la solución fué llevarme los dos tamaños, una más grande y otra más pequeña. La diferencia era que, si escogía la más grande, la alfombra quedaría debajo del sillón y cogería todo el centro del salón y si elegía el tamaño más pequeño la alfombra quedaría SÓLO en la zona centro. La primera opción era perfecta estéticamente hablando, pero no quería renunciar a la comodidad y a la practicidad, por lo tanto VENCIÓ la de menor tamaño, ¿ por qué? Pues porque me facilitaba la vida. Primero, me gustó muchísimo cómo quedaba y segundo, a la hora de manejarla pesaba bastante menos que la otra y no tendría que levantar el sillón cada vez que quisiera aspirarla, (que en mi caso ha de ser a menudo para evitar alergias), asi que, CONCLUSIÓN: ¡conseguí la alfombra perfecta sin renunciar a la comodidad!.

Agradecer a Leroy Merlín las facilidades en política de devolución, sin su flexibilidad no hubiese podido decidir.


Y ahora, de una vez por todas, sigo con las fotos......;-))







Fotos: Gazmira Brito

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